columnas

Consuma Diseño

Nov:::2014

¿Cree que en Chile hay muchos diseñadores y escuelas de diseño?, puede ser y es un tema digno de análisis, pero en estos momentos mejor es enfocarse  en lo que es posible  hacer con estos diseñadores, creativos, despiertos, jóvenes ávidos de ideas, o bien grandes ideas que están envasadas en jóvenes mentes que un país con deseos de crecer debe aprovechar.

La existencia de decenas de portales especializados en diseño, el fortalecimiento del instituciones como el Colegio de Diseñadores, la existencia de concursos auspiciados por importantes empresas locales e internacionales con alta convocatoria, demuestran que la materia prima no sólo está disponible, sino que además la calidad de los productos (diseños) es cada día mas competitiva.

Ya vendrá el momento de madurez que permita determinar un “estilo chileno” si es que se justifica realmente tenerlo. Estando abiertas las puertas al mundo y con tratados de libre comercio firmados desde 1997 con Canadá hasta el TLC con China y varios más, hay que aprender inglés y chino y empezar a lanzar nuestros productos, diseñados por nuestros creativos, esos que hay bastantes, puede que hasta falten.

Por ahora preocúpese de consumir diseño. Desde que se levanta puede observar elementos planeados y diseñados, por ejemplo, en su casa tiene varios cepillos para fines tan variados como sacarle brillo a los zapatos, peinar la cabellera,  o a su mascota. Pero para cada uno de estos propósitos existe un cepillo específico y diseñado especialmente. No es extraño que hoy estemos llenos de alternativas (casi rozando la saturación) como sucede, por ejemplo, con los cepillos de dientes. ¿ha observado cuánto tiempo se pierde revisando los distintos modelos tratando de comprar aquel que creemos apropiado? Ese simple y cotidiano acto es consumir diseño, aunque en ocasiones se confunde con funcionalidad pura, pero no es otra que diseño ya que el buen diseño debe ser funcional y no solo cosmético o estético.

Malhue es un contenedor de sal que combina lo mejor del diseño y la artesanía chilena. Sus formas intuitivas inspiradas en la maestría del quehacer alfarero son resultado de un proceso de dialogo entre el diseñador y el ceramista; generando un producto de alto valor identitario.   (Orlando Gatica Studio)

Malhue es un contenedor de sal que combina lo mejor
del diseño y la artesanía chilena. Sus formas intuitivas
inspiradas en la maestría del quehacer alfarero son
resultado de un proceso de dialogo entre el diseñador y
el ceramista; generando un producto de alto valor identitario.
(Orlando Gatica Studio)

Al consumir diseño no se consume arte, sino calidad de vida y estética en un equilibrio que, aunque sorprendente, no es arte.

Esto nos lleva a observar que los diseñadores no son artistas ni magos (aunque a veces lo parezcan). Los diseñadores, señoras y señores, son profesionales que harán que sus productos, si usted es empresario, se distingan y sean exitosos y si usted es consumidor y consumidor de buen diseño su vida será más agradable. Todos sabemos que un par de zapatos, por muy impresionantes que sean en diseño, si no acomodan ni son confortables simplemente no sirven.

Por otro lado el diseño no debe verse como un  adicional de lujo. Basta fijarse en que hay productos donde se destaca que son de mayor costo por su diseño, mientras otros son más baratos por no tener ese “plus”, lo que es a todas luces absurdo, pues, si todo fue bien o mal diseñado, todo sufrió algún proceso de moldeado, producción o algo parecido. No fueron concebidos apretando un botón, ni creados espontáneamente.

Bufanda de Alpaca con packing calado de cobre. El packing sirve de pantalla (Daniel Pérez)

Bufanda de Alpaca con packing calado de cobre. El packing sirve de pantalla
(Daniel Pérez)

Sí, consuma diseño, prefiera los productos innovadores, cambie los colores que cubren su ser y entorno, adquiera por uso y observación aquello que le permita sentirse y vivir mejor. De vez en cuando no viene mal revisar en su quiosco vecino algo más que las llamadas revistas de “sociedad y espectáculos”, (que de sociedad no tienen tanto, y de espectáculo demasiado). Favorecer a quienes invirtieron y no hicieron lo típico es también fomentar y consumir diseño. Ojala pueda privilegiar productos de manufactura local, pero si no le alcanza por ultimo seleccione buen diseño “importado”.

Si valoramos y consumimos diseño, démosle también el valor y el espacio profesional que se merece en la industria, no un “pituto” o un “gasto” esporádico. Podremos ver si nuestra industria quiere diferenciarse en el mercado global por el diseño y de probar el real aprecio de nuestro mercado y así determinar hacia donde debe virar la formación de nuestros diseñadores.

 

 

Diseñando para una Buena vejez

Oct:::2014

Volkswagen-Escarabajo-lateral

Tienen décadas sobre el cuerpo, otros aunque nuevos están claramente inspirados en viejos modelos, pero a pesar de ese estilo retro no pasan desapercibidos y son muy admirados.

Todo diseño envejece, ya sea por materialidad, desgaste, moda y otra serie de factores. Pero no todos lo hacen con la misma velocidad y dignidad, depende muchas veces de cómo se plantea y de la intención que se tiene al concebirlo, y algo de azar.
Precisando: Cuando nos encontramos con un “Clásico” estamos frente a un diseño que disfruta de buena vejez a pesar de que tenga 15, 20, 30 o más años.
Muchos de estos clásicos se caracterizan por su buena funcionalidad, por tener formas simples y claras y en general sin elementos superfluos. Son aquellos que funcionan bien desde el principio y se mantienen fieles a pesar del tiempo. Creados en base a nobles materiales, claro ya que para ser clásico hay que soportar las inclemencias del uso.
Inspirados en clásicos suelen aparecer especies de homenajes como el renovado Escarabajo, el Mini, y el nuevo Fiat 500, por solo nombrar algunos ejemplos de nuevos clásicos. Apuestas comerciales que se alejan de la concepción masiva y social de su longevo inspirador pero diseños que al tener garantizada una buena vejez, son una buena inversión.

sillon grand confort   Le Corbusier (1929)

sillon grand confort
Le Corbusier (1929)

Un diseño con buena vejez es un aporte social, entre otros al ecosistema, que recoge entre tanta basura a aquellos diseños superfluos o que solo satisfacen la necesidad comercial de vendernos algo, también es una contribución estética independiente del estilo que profese. Sumado a todo esto la ganancia funcional y económica que al usuario final le reporta.

Por lo tanto quienes diseñamos podemos otorgarle como valor agregado a nuestros trabajos elementos que les otorguen buena vejez, no buscando crear un clásico, pero si mejorar los productos. Evitando los caprichos y las tendencias pasajeras, los elementos superfluos y aquellas cosas que sin tener un fundamento conceptual o funcional solo contribuyen a apresurar la muerte de lo que se crea.

No nos olvidemos de la vejez de nuestros diseños, esa etapa ineludible que puede llegar a ser muy digna y útil o puede llegar apresuradamente sin haber cumplido a cabalidad con el propósito de vida que cada cosa que se concibe debe tener.

Por inversión, por funcionalidad, por estilo o filosofía de vida quienes optan por diseños con buena vejez, eligen no solo a un posible clásico si no además un producto de calidad, y en definitiva consumen buen diseño.

 

Daniel Pérez Cortés

Diseñador Gráfico Profesional

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